Creemos en el poder de las nuevas generaciones de crear sociedades más sostenibles, más inclusivas, más tolerantes, y creemos que el mundo de la educación y del trabajo juvenil en general tiene un potencial igual de grande en impulsar, promover, apoyar y velar para que estos cambios pasen. Con el potencial viene una responsabilidad: trabajar temáticas globales y siempre cambiantes de forma inclusiva y con un contenido de calidad, manteniendo la motivación y el interés en los participantes. Nuestra comunidad sufre las consecuencias de tensiones sociales cada vez más altas, donde la diversidad cultural no se termina de apreciar como una riqueza, sino que se ve como un peligro, y las desigualdades ya existentes van empeorando. Algunos sectores de nuestras poblaciones han explotado el COVID-19 para atacar a las minorías que ya están sujetas a niveles espantosos de discriminación y crímenes de odio. La rápida propagación de la desinformación corre el riesgo de socavar la confianza en las medidas e instituciones esenciales para contener el virus. Las mujeres han asumido una parte desproporcionada de las responsabilidades de cuidado de otras personas debido al cierre de escuelas y servicios de apoyo...”. Es un gran desafío lo que nos plantea el presente, que se vuelve más complicado por las consecuencias psicológicas de la pandemia y del distanciamiento social, pero no es imposible abordarlo. En los últimos 5 años nos centramos en investigar, adaptar y probar elementos de la Cultura Pop como fuente de aprendizaje dentro de la ENF y la ed. global, sin por ello parar de trabajar en el concepto de racismo invisible: con este proyecto queríamos compartir este proceso con trabajadores juveniles, centrándonos en el concepto de interseccionalidad (K.W. Crenshaw, 1989) y su valor dentro de las actividades de participación juvenil.. Este concepto ofrece un buen marco de análisis para personas que quieran entender el presente y quieran participar en la sociedad, ya que es necesario entender las repercusiones que diferentes tipos de discriminaciones tienen en nuestra existencia y en las de los demás. Aprender a ubicarse en el mundo, entendiendo su complejidad, es un buen punto de partida para aprender a comunicarse con personas diferentes y a entender la riqueza de la diversidad humana. El conocimiento que queríamos desarrollar representa un recurso para cambiar actitudes racistas y discriminatorias, un abanico de herramientas, una fuente de empoderamiento para profesionales y un espacio para reconocer sus propios privilegios y aprender a utilizarlos para apoyar a los/as demás. Creíamos que estas herramientas podrían ayudar a remodelar nuestras actividades, fomentando el debate y el crecimiento dentro de las generaciones más jóvenes, siendo al mismo tiempo cautivadoras y divertidas. Con esta formación queríamos alcanzar los siguientes objetivos: - definir el concepto de interseccionalidad y las diferentes formas de trabajarlo a través de la metodología de la educación no formal; - dar visibilidad a las conexiones entre diferentes luchas sociales y las consecuencias de las mismas en nuestras sociedades; - dar una visión general respecto a la cultura POP y analizar el potencial de los elementos que la componen como herramientas educativas versátiles y eficaces; - introducir perspectivas interseccionales en el trabajo juvenil, capacitando a profesionales para que puedan trabajar el tema a nivel transversal, durante sus actividades; - generar enfoques y metodologías accesibles a los jóvenes, centrados en los procesos de aprendizaje y acción sobre el tema de la interseccionalidad utilizando la cultura popular;