En la actualidad, nos encontramos en un momento en el que las personas desplazadas suponen el 1% de la población mundial según ACNUR. Esto supone que más de 70,5 millones de personas estaban, a finales de 2020, desplazadas de manera forzosa en todo el mundo debido a persecuciones, guerras, violencia, violaciones de los derechos humanos, conflictos… Las cifras de desplazados no hacen más que subir en los últimos años y, en la última década, por cada 113 personas, una de ellas está desplazada; en el último año la cifra de desplazados ha ascendido en 2 millones más con respecto al anterior. Un tercio de estas personas desplazadas es refugiada, es decir, en torno a 24 millones de personas se encuentran acogidas en otros países diferentes al suyo de origen por temores relacionados con el odio, la religión, la raza o etnia, la nacionalidad, la política...En noviembre de 2018, la CNN denunció que en Libia la práctica de la esclavitud derivada del tráfico de personas es común y “afecta principalmente a personas que, buscando huir de guerras o de situaciones de pobreza, acaban siendo esclavizadas”. Aunque es complejo de medir, se calcula que en Libia hay más de 300.000 personas atrapadas, muchas de ellas en situación de esclavitud. En ell mundo hay más de 40 millones de personas en situación de esclavitud en pleno siglo XXI. De todas las personas que, día a día, consiguen escapar de su realidad y emprender el rumbo hacia un futuro incierto, muchas mueren ahogadas, de inanición o maltratadas. Los que sobreviven, a menudo llegan a un país anárquico en el que los inmigrantes son utilizados en guerrillas internas, vendidos como esclavos o detenidos en centros con condiciones insalubres e incluso llegando a ser torturados. Los que, finalmente, consiguen llegar a países desarrollados sanos y salvos, en la mayoría de las ocasiones tienen que enfrentarse al rechazo de la sociedad del país de acogida, maltrato psicológico, pobreza. El proyecto que presentamos, pretendía analizar el origen de estas situaciones, sus características y los agentes que participan en las mismas, como las mafias que se dedican al transporte de inmigrantes. Hemos ahondado en los impedimentos sociales, físicos, psicológicos, burocráticos, económicos… que sufren estas personas a diario en un lugar con el que soñaban sería la liberación de su prisión y no otra prisión en sí misma. Nuestro propósito fue que tanto los participantes como las entidades socias conozcan en profundidad la realidad de las personas inmigrantes y refugiadas. Una vez expuesto este contexto que explica el porqué de la presentación de este intercambio, pasamos a concretar los objetivos generales: 1. Conocer y analizar el contexto y características de las personas refugiadas, estudiando las diferencias entre un inmigrante y un refugiado. 2. Sensibilizar sobre la situación y derechos de las personas migrantes y refugiadas, previniendo la exclusión social, la discriminación y el racismo y la xenofobia. Los objetivos específicos del proyecto son: 1. Identificar las dificultades y condiciones físicas, psíquicas, de salud y burocráticas que padece un refugiado. 2. Dotar de información, formación y herramientas en cuanto al conocimiento del fenómeno de éxodo de refugiados. Conocer los procesos y herramientas legales para su inclusión, erradicando así estereotipos y desarrollando competencias clave en habilidades sociales y de inclusión social. Las necesidades que se pretende cubrir con estos objetivos son: - Conseguir una ciudadanía tolerante, cívica, humanitaria y respetuosa que sea capaz de integrar al refugiado y al inmigrante al 100% en la sociedad. - Erradicar las conductas más intolerantes y xenófobas que conducen al extremismo en nuestros ámbitos de actuación más cercanos (como la comunidad local de cada participante). - Romper los prejuicios y estereotipos que existen en torno a los inmigrantes, muchas veces por el propio desconocimiento de la cultura de los mismos. – Necesidad incipiente en Europa de una comunicación entre participantes de distintos países que permita la alianza de los mismos para fomentar en sus países y ámbitos de actuación todas las ventajas que esto supone, aceptando a personas refugiadas e inmigrantes como lo que son: personas. - Hacer visible una realidad desconocida por muchas personas y muchas veces estereotipada como es la inmigración y los refugiados . En base a esto, informarse, formarse y sensibilizarse sobre la cantidad de prejuicios y estereotipos que aún siguen existiendo respecto a la inmigración. - Conocer las diferencias, características y casuística de refugiados e inmigrantes. - Conocer y sensibilizarse con la situación de los refugiados y aquellos que tienen que pedir asilo político por motivos ajenos a ellos derivados de conflictos armados o terrorismo y hambruna. - Empatizar con las diferentes religiones existentes y crear puntos de encuentro a la hora de abordar ciertos temas de interés religioso.