Según los datos de Eurostat, la tasa de desempleo juvenil de España ocupa el segundo lugar en la Unión Europea, con un 35%, solo superada por Grecia (43%). Junto a esto, España es conocida como el país con las peores condiciones laborales para su población juvenil. Por esta razón, el desempleo sigue siendo la principal preocupación de los y las jóvenes españoles. Si éstos no tienen futuro, el destino de la sociedad completa será decadente. Esta situación tiene un impacto negativo en la economía, la salud, la población, la convivencia, la política y la propia democracia. Ayudar a los y las jóvenes a tener ingresos y permanecer en el mercado laboral es una parte importante de las políticas que promueven el crecimiento económico y mejoran las condiciones de vida. Muchas zonas rurales de la UE se enfrentan al reto de crear puestos de trabajo sostenibles y de alta calidad, especialmente en las zonas urbanizadas. En términos generales, y en comparación con las áreas urbanas, las áreas rurales tienen salarios más bajos y menores oportunidades de empleo (ec.europa.eu). Los y las jóvenes que viven en estos lugares no consiguen buenos trabajos para progresar y contribuir a la sociedad, y muchos de ellos están en el paro y no tienen forma de revertir la situación. Su única opción es mudarse a la ciudad para poder así encontrar un puesto de trabajo, con la posibilidad de optar a trabajos mal remunerados debido a una potencial escasez de conocimientos, lo que los ayudará a seguir avanzando, pero no les permitirá contribuir a la sociedad de la forma que, seguramente, quisieran. Los y las jóvenes tienen un potencial infravalorado: su familiaridad y habilidades con el mundo rural. Por lo tanto, si se les enseña a usar el activo, lo convertirán en un activo de mayor valor. Iniciar un negocio en áreas rurales puede ser una forma de aprovechar los activos potenciales dada la gran demanda existente de estos productos y servicios. El propósito del proyecto era concienciar a este sector de la población sobre los activos que ya poseen y brindarles las herramientas necesarias para identificar oportunidades de negocios en áreas rurales. Finalmente, se les proporcionó conocimientos que les permitió desarrollar estas ideas, para que puedan ayudarse a sí mismos y a sus familias sin aceptar trabajos de baja remuneración y cumpliendo las demandas de su entorno. Por todo esto, a través de este proyecto: 1) Introdujimos a los y las jóvenes en los aspectos más importantes del espíritu empresarial en las zonas rurales y les enseñamos a compartir conocimientos con los demás. 2) Alentamos a los y las jóvenes a iniciar negocios en áreas rurales y proporcionar habilidades básicas para lograr este objetivo. 3) Propusimos nuevas ideas de negocio que se puedan ajustar en las zonas rurales de los países participantes y mostramos experiencias exitosas como inspiración. 4) Creamos conceptos de negocio que incluyan a las comunidades desocupadas y desfavorecidas que viven en las zonas rurales, para reducir la tasa de desempleo y construir comunidades responsables. 5) Mediante la implementación de nuevas ideas comerciales en áreas rurales o la participación en empresas existentes, fomentamos un espíritu de colaboración entre las comunidades y los países participantes. Por lo tanto, este intercambio ayudó a los y las jóvenes de las zonas rurales a desarrollar el espíritu emprendedor.