La educación es uno de los elementos más relevantes y significativos en la vida. Los jóvenes atraviesan etapas decisivas como la infancia y adolescencia, que van a formar su identidad y modelar su personalidad, ambiciones e inquietudes. Este proyecto busca dotar a los participantes de herramientas y recursos con los cuales puedan diseñar, desarrollar y emprender tanto actividades como programas que fomenten la educación a través del juego. A través de la participación en el intercambio se busca aportar a los integrantes una visión de cómo conseguir enseñar a través de la realización de juegos. En las aulas hay diferentes estilos de aprendizaje y necesidades educativas. Los jóvenes van a diseñar y aprender juegos que tengan un trasfondo educativo que apoya la enseñanza curricular. La participación en la actividad implica el aprendizaje de las diferentes tipologías de juegos y dinámicas, diseño de nuevas e implementación, con el objetivo de conseguir mejores atributos a la hora de llevar a cabo una acción/dinámica/juego/actividad, tanto lúdica como educativa. El enfoque multicultural que tiene el proyecto aúna puntos de vista alternativos, poco corrientes y ricos en diversidad cultural. Vamos a poner en práctica juegos tradicionales y acciones culturales típicas de cada país. La Europa globalizada y pluricultural en la que convivimos, necesita enfoques adaptados a su situación, donde dentro de las aulas y en la formación no reglada, se contemplen las necesidades e inquietudes que abarca cada religión, etnia, cultura o nacionalidad. El proyecto viene asociado al desarrollo de múltiples habilidades, entre ellas : El autoconocimiento. La empatía. La comunicación asertiva. Las relaciones. La toma de decisiones a la hora de diseñar un proyecto personalizado y la resolución de conflictos, que de manera natural pueden surgir en un grupo de trabajo. El pensamiento crítico. El manejo de emociones, tensiones y estrés. La flexibilidad y adaptación se desarrollan en el momento de confluir varias ideas en una sola, formando un proyecto repleto de aportaciones hechas por los participantes. La capacidad de trabajar en equipo. Capacidad resolutiva. La proactividad, profesionalidad, atención, escucha activa y esfuerzo se desarrollan de manera natural al trabajar en un equipo. La capacidad de comunicación, al tratarse de una actividad que promueve el uso de una lengua extranjera y donde se trabaja de manera cooperativa y constructivista. Y el razonamiento. Los participantes también van a desarrollar o mejorar habilidades cognitivas como: El pensamiento lateral. La habilidad y capacidad de planificación y organización, gestionando el tiempo que tienen para el desarrollo de un proyecto lúdico que apoya la educación curricular. La evaluación y autoevaluación, de su participación y sus aportaciones, de las propuestas de los demás grupos, y de su propio grupo. Además, van a poner en práctica su capacidad creativa, al intentar trazar una propuesta única, novedosa e inclusiva. Por otro lado, los integrantes del intercambio juvenil van a adquirir herramientas y experiencia sobre cómo implementar programas educativos a través del juego. A través del aprendizaje cognitivo, van a interiorizar conocimientos sobre cómo se realiza el diseño, la planificación, el desarrollo, la gestión y la evaluación de un proyecto. Por último, los participantes van a desarrollar y adaptar comportamientos interculturales debido a la naturaleza del proyecto. Cooperativos causados por la metodología constructivista y la formación de equipos de equipos de trabajo. Y responsables y respetuosos con el medioambiente, debido a la concienciación que se va a trasladar a los jóvenes durante la estancia.