Los objetivos generales del proyecto fueron promover las competencias ocultas de jóvenes con menos oportunidades, mejorando sus posibilidades laborales. También se buscó crear una herramienta simple y efectiva para facilitar este proceso, potenciar la participación de personas cercanas a los jóvenes, garantizando un apoyo continuado, y mejorar las posibilidades de empleabilidad, formación o voluntariado de jóvenes con baja experiencia laboral o formativa. Otro objetivo importante fue promover la valoración de competencias personales y valores entre los empleadores. A partir de estos objetivos generales, se derivaron objetivos específicos. Queríamos potenciar los puntos fuertes de jóvenes sin experiencia laboral o formativa en procesos de selección y facilitar herramientas y el intercambio de buenas prácticas entre entidades que trabajan con jóvenes. Asimismo, se pretendía crear una metodología homogénea para validar competencias transversales y los valores personales. Además, se buscaba generar una validación contrastable de competencias personales y valores de los jóvenes participantes. Finalmente, se propuso difundir estos resultados a otras entidades y grupos de interés.
Los jóvenes han sido gravemente afectados por las crisis económicas, especialmente en términos laborales. La situación es peor para jóvenes con menos oportunidades - el perfil que atienden las organizaciones socias del proyecto - enfrentando dificultades sociales, formativas y económicas. Tradicionalmente, las competencias técnicas se certificaban con titulaciones oficiales, pero ahora se valoran más las competencias personales, ya que las titulaciones no siempre garantizan las capacidades necesarias para el empleo. Los empleadores buscan cada vez más valores personales en los jóvenes, no solo para la empleabilidad, sino también para procesos formativos y de voluntariado. El proyecto ha buscado mejorar la empleabilidad y las oportunidades formativas, validando competencias, y así ayudando a los jóvenes a establecer nuevos objetivos. Esta validación no solo es la opinión de la persona joven, sino que es confirmada por un tercero mediante una metodología creíble. Se ha incluido varios agentes en el proceso: educadores, trabajadores juveniles y entidades para validar estas competencias con una base rigorosa. Además, se ofrece una herramienta innovadora: una web-App para acompañar el proceso de validación de competencias.