El proyecto Ultreia ha versado en todo momento sobre estas tres prioridades: la inclusión de personas provenientes de entornos desfavorecidos, la concienciación acerca de los problemas medioambientales actuales y el fomento del deporte y la vida saludable entre la juventud proveniente de entornos desfavorecidos. Tras más de una semana realizando parte del Camino Lebaniego con jóvenes con menos oportunidades, estamos muy contentos de poder afirmar el potencial transformador del senderismo, desde donde el grupo participante trabajó y reflexionó sobre valores tan importantes como la cooperación, la empatía, el valor del esfuerzo, la conciencia climática y el conocimiento del entorno que nos rodea y las emociones relacionadas a esta práctica deportiva. Lo afirmamos durante el proceso de redacción y ahora lo podemos reafirmar con más rotundidad: el senderismo y la educación en la naturaleza son una de las mejores actividades para trabajar otras temáticas sociales de calado como puede ser la inclusión social, la lucha contra el cambio climático o un mayor compromiso social por mejorar la vida en nuestras comunidades. Durante Ultreia tuvimos como objetivo prioritario dedicar íntegramente este intercambio juvenil a la juventud con menos oportunidades, con especial interés en población migrante y/o refugiada. No fue fácil, pero gracias al esfuerzo de todas las entidades socias podemos afirmar haber cumplido con este propósito, ya que se hizo una selección muy cuidada y convivimos con un grupo altamente diverso y la mayoría de ellos en una situación de vulnerabilidad alta. Otro de los objetivos fue acabar con la brecha del acceso al deporte y a tener una vida saludable en los colectivos más desfavorecidos, o al menos abrir oportunidades para el cambio dentro del grupo de jóvenes que participaron en el intercambio. Tal y como indica el Centro de Investigación Sociológica (CIS), en su encuesta sobre los motivos por los cuales no se practicaba deporte, se conclute que un 9% de la población no practicó deporte por falta de instalaciones deportivas adecuadas, por falta de instalaciones deportivas cercanas y por falta de dinero. Esto nos ha reafirmado y ha sido la guía que ha marcado el espíritu de nuestro proyecto: no solamente promover la práctica del senderismo y de actividades en la naturaleza entre población desfavorecida sino trabajar a través de esta herramienta multitud de temáticas sociales, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible como telón de fondo. Por este motivo, el proyecto Ultreia surgió para tratar de romper las barreras que sufren estos colectivos en la práctica deportiva, y para concienciar a la juventud y a la población en general sobre cómo la práctica deportiva, en este caso concreto el senderismo, va mucho más allá del ejercicio físico per se. Los valores que se transmiten durante su práctica potencian sociedades más cohesionadas, solidarias, inclusivas y sostenibles si se toma conciencia de todos estos beneficios. Se tomó conciencia de los beneficios, ya que los impactos notables, que explicaremos más adelante, fueron muy positivos y siguen siendo a día de hoy en el grupo participante.