El proyecto “La voz de la generación Erasmus” tenía tres grandes objetivos vinculados a resolver tres necesidades que se han detectado en la población joven. Con “generación Erasmus” nos referíamos a aquellos jóvenes que han nacido dentro del programa erasmus, del proyecto de la Unión Europea y, muchos de ellos, dentro del euro. La primera necesidad detectada es que esta generación tiende a dar por hecho el proyecto comunitario y los beneficios e impactos que tiene, sin considerar la importancia del mismo. La segunda necesidad que identificamos es la falta de participación, en especial de formas de participación tradicional, entre los jóvenes. La educación formal y no formal deben asegurar que los jóvenes tengan el conocimiento y las habilidades necesarias para su participación en la vida democrática. Teniendo en cuenta la infrarrepresentación de estas cohortes en las instituciones representativas, es de especial importancia que los jóvenes sean capaces de alzar su voz para que sea escuchada por los encargados de la toma de decisiones en el sistema político. Por último, la sociedad está envuelta en un proceso de digitalización que tiene especial impacto sobre los jóvenes. Estos muchas veces asumen roles de liderazgo en el uso de las nuevas tecnologías; pero, a su vez, pueden ser los más expuestos a sus peores efectos (engaños, desinformación).