Con este proyecto, hemos querido abordar un tema tan global e importante como es la migración. Existe una gran desinformación y un amplio número de prejuicios en torno a la propia migración y a las personas migrantes, por lo que precisamente en estos temas hemos profundizado durante el programa de MigrEATion. Desde nuestro proyecto hemos acercado a los jóvenes a esta realidad que nos rodea y concienciado acerca de los diversos motivos que pueden desencadenar este proceso y de las situaciones en las que se ven envueltas las personas migrantes. A día de hoy más que nunca sabemos que la migración no solo es consecuencia de conflictos armados, por ello durante este proyecto, a través de talleres específicos, hemos explicado que también se ve originada por otros motivos: persecución por motivos políticos o religiosos, epidemias y pandemias, escasez de recursos, cambio climático, etc. La idea principal de este proyecto fue acercar a los jóvenes a la situación en la que se ven envueltas millones de personas, objetivo que logramos con actividades sorpresa durante la cuales los participantes se vieron obligados a desarrollar un pensamiento autocrítico sobre nuestros hábitos y privilegios; además, analizamos las falsas creencias y estereotipos que rodean a las personas migrantes, ya que uno de los objetivos fue involucrar a los jóvenes en un cambio social que suponga una mejora en el trato que reciben las personas migrantes en cada uno de los países y regiones que componen al vasto panorama social y cultural que es la Europa de nuestros días, dando la posibilidad a todos los jóvenes de lograr estas ideas con herramientas como nuevas fuentes de información y sentido crítico. Así, nuestro fin principal fue abrir la mirada de los jóvenes y fomentar una actitud proactiva de cara a mejorar la integración de las personas migrantes en Europa. Hemos utilizado la comida como elemento principal de unión y encuentro para ganar nuestros objetivos: La metodología que guió este intercambio juvenil y que nos permitió cumplir con las metas del proyecto fue la cocina. A través de la comida -y el hecho de cocinarla- hemos tenido la confirmación de cómo se unen tanto culturas como personas. La cocina permitió el diálogo intercultural que se generó a través de la cooperación y de la armonía de nuestras diferencias socio-culturales; esto nos permitió utilizar la cocina para que los jóvenes que participaron en nuestro proyecto puedan ver mucho más allá de los tópicos y mitos que habitualmente se asocian a los procesos migratorios en el imaginario colectivo. El proyecto que planteamos se sustentó en los siguientes objetivos: - Aumentar la conciencia personal y cultural en torno a los fenómenos migratorios a través de la educación no formal y la convivencia intercultural. - Fortalecer la comprensión y el interés por otras personas a través del diálogo y el aprendizaje intercultural. - Promover la participación y la escucha activa hacia diversas culturas y personas. - Impulsar la proactividad y la creatividad en situaciones cotidianas individuales y colectivas. - Potenciar las habilidades de autorreflexión de los participantes, así como las aptitudes de la resolución de conflictos en un entorno internacional. - Mejorar las habilidades de comunicación verbal y no verbal de los participantes en situaciones cotidianas. Este proyecto estuvo especialmente diseñado para potenciar la comunicación entre los participantes, cosa que funcionó increíblemente bien, fomentando el entendimiento entre culturas como un puzzle coloreado de ideas diferentes, desarrollado durante las actividades prácticas en cocina antes, y profundizado en los talleres teóricos después. Para esto, hemos considerado la comida como elemento unificador. Al fin y al cabo, con independencia del origen, el género, la ideología o la cultura todo el mundo reconoce el hábito cotidiano de la preparación de la comida. Y gracias a este hábito común, creemos que los jóvenes participantes han podido aprender a aceptarse, a entenderse entre sí y a compartir con los demás estos valores.