En el Hotel “ Tartesos” de Las Rozas de Madrid, del 11 al 16 de julio de 2024, se llevó a cabo un encuentro transformador que reunió a diferentes jóvenes de la región euro-mediterránea con un objetivo común: promover la inclusión, la igualdad y la autodeterminación de género. Este proyecto no solo ofreció una experiencia enriquecedora, sino que también empoderó a los jóvenes participantes para que ellos mismos diseñaran y planificaran las actividades diarias, fomentando su creatividad y liderazgo en la consecución de los objetivos del proyecto. Desde el primer día, los jóvenes trabajaron juntos para idear las actividades del día siguiente, asegurándose de que cada jornada estuviera orientada a crear un espacio donde pudieran aprender, compartir y crecer como grupo. A última hora de cada día los líderes de grupo se reunieron y transmitieron las necesidades de los jóvenes de cada país- Cada uno de ellos aportó sus perspectivas únicas, lo que permitió que las actividades estuvieran profundamente alineadas con sus necesidades e intereses, desafiando estereotipos y luchando contra la discriminación y la no violencia. El entorno del hotel proporcionó el marco perfecto para este intercambio juvenil porque algunas de sus actividades se pudieron realizar al aire libre. Durante 6 días, los jóvenes participaron activamente en diferentes actividades como discusiones, talleres y sesiones interactivas diseñadas por ellos mismos, que se centraron en promover la inclusión, no discriminación, no violencia y la igualdad. A medida que avanzaba el proyecto, se propusieron objetivos claros, como la lucha contra los estereotipos por raza, religión, etc. y la discriminación a través de diálogos abiertos, así como la defensa de los derechos humanos poniendo en valor la educación no formal. Las actividades diarias fueron asegurando el compromiso de los jóvenes con el aprendizaje no formal y la colaboración. Las mañanas comenzaban con juegos de socialización, actividades de inclusión e igualdad, mientras que las tardes se dedicaron más a aplicar lo aprendido en un entornos distendido y colaborativo. Por la noche, una vez de haber cenado, los jóvenes se reunían para hablar sobre lo aprendido, realizar actividades de bailes y cantos propios de cada cultura reflexionado sobre lo logrado y así poder planificar las actividades del día siguiente, asegurando así que cada jornada estuviera adaptada a sus experiencias y metas colectivas. Fue maravilloso ver como jóvenes de culturas y religiones tan diferentes podían interactuar, reír y cantar de manera feliz. El impacto de este proyecto fue muy profundo. Los jóvenes no solo adquirieron una comprensión más profunda de los desafíos relacionados con la inclusión y la igualdad, sino que también desarrollaron habilidades en liderazgo, defensa y pensamiento crítico. Además, formaron vínculos sólidos con sus pares de diferentes orígenes culturales, lo que fortaleció su sentido de comunidad y compromiso mutuo. Este proyecto ha representado mucho más, ha sido un paso muy significativo hacia un futuro más inclusivo y equitativo. El objetivo de poner en marcha este proyecto fue mezclar culturas diferentes para que en el tema del que se ha tratado no tuviera barreras culturales ni religiosas. En un primer momento los socios pusieron obstáculos porque en el poster identificativo estaba la bandera de LGTBIQ+ y se procedió al cambio por la paloma de la paz. Al regresar a sus comunidades, los participantes llevaron consigo las herramientas y la motivación necesarias para seguir promoviendo la igualdad y la inclusión, demostrando que cuando los jóvenes toman las riendas del proceso, pueden generar un impacto duradero y positivo en la sociedad.