La justificación para implementar este proyecto se basó en empoderar a jóvenes a través de la posibilidad de presentar un proyecto con nuestra asociación. Así, el mismo surgió de la inquietud de un grupo de jóvenes que, siendo parte de movimientos y entidades de la sociedad civil y que promueven la ciudadanía activa, percibieron la involucración de las personas jóvenes como escasa en estas acciones, a pesar de tener buenas ideas y motivaciones, siguiendo las conversaciones informales que habían mantenido. El desconocimiento de ciertas oportunidades es, a veces, un impedimiento para empoderar a las personas jóvenes. A través de estas conversaciones surgió la idea de fomentar la ciudadanía activa entre las personas jóvenes y la idea de realizar actividades que atraigan a jóvenes activos y no activos, con el fin de realizar un intercambio de experiencias e ideas y de diferentes países para promover las oportunidades de movilidad, poniendo especial interés en el tema del medioambiente y, más concretamente, en la Crisis Climática, debido a que cuidar el planeta es cuidar de nuestro futuro. Se optó por implementar este proyecto a través del programa Erasmus+ y su acción de Intercambio Juvenil, ya que se encuadra perfectamente con los objetivos y las prioridades. El objetivo principal de este proyecto era atraer a personas jóvenes interesadas en la ciudadanía activa, pero que no han tenido la oportunidad o el conocimiento de cómo participar previamente. Al mismo tiempo, ha atraído a otras personas jóvenes con experiencia en la temática que aportaron su conocimiento al proyecto. Tras el proyecto, el grupo de participantes adquirió: El conocimiento necesario para formar parte de la ciudadanía activa, además de haber roto las barreras que pueden surgir del desconocimiento sobre el funcionamiento de dichos mecanismos Han aprendido conceptos y terminología básica, de los mecanismos en sus países, así como de los mecanismos de representación juvenil de la Unión Europea. Se pretendía que el grupo aprendiese de la filosofía de la permacultura en un principio cuando se planteó el proyecto, pero esto no fue posible finalmente en el espacio seleccionado. Aún así, sí que han aprendido sobre el respeto al medioambiente, una vida sostenible, técnicas para reducir la huella de carbono en el día a día. También han aprendido competencias y habilidades blandas para la vida en general como respeto, igualdad, creando conexiones entre todo el grupo, dando lugar a una red de contactos internacional y fomentando el sentimiento europeo, así como la posibilidad de que surjan nuevos proyectos Erasmus+. Entre otras, han adquirido habilidades digitales para la difusión de contenido en las redes, así como el manejo de varias plataformas. Transversalmente, se ha tratado mucho el desarrollo e incremento de las habilidades sociales, habilidades interculturales, aprender expresiones básicas en otros idiomas, así como una comprensión y empatía intercultural, al igual que aprender sobre los códigos de conductas de otras culturas, el saber hablar en público y exponer en un idioma que no es su idioma natal, habilidades en la colaboración y cooperación en grupo. En cuanto a las organizaciones del proyecto, el consorcio en general, nos hemos nutrido de esta experiencia al contar, tras el proyecto, con miembros más activos, con conocimiento en la ciudadanía activa, mecanismos de participación (enfocada especialmente en crisis climática), así como los valores propios del programa Erasmus + y, más concretamente en los YE, ya mencionados. Así se ha generado una red de contactos con organizaciones de diferentes puntos de Europa, con intereses similares, y con la posibilidad de profundizar en el intercambio de experiencias y conocimiento, y de tejer alianzas para colaborar en futuros proyectos. ACEA también ha tenido un impacto positivo en la localidad rural del Valle del Baztán (Navarra, España), al apoyar a la economía circular de la zona, comprando productos locales y contando con personal local (transporte, alimentos, alojamiento, excursión...).