Todo lo que descubrieron sobre estos países y lo poco conocidas que eran estas prácticas, si la gente lo conociera y se atreviera a dar el paso, las barreras culturales quedarían atrás para disfrutar de toda la cultura, paisajes y costumbres que los rodean”. Estas fueron las palabras textuales que un grupo de jóvenes dijo mientras se dirigía al aeropuerto para regresar a sus países después de haber formado parte de la Vía Francígena, pasando por Croacia, Eslovenia e Italia. Todos ellos llegaron a la conclusión del gran poder que tenían este tipo de prácticas para romper barreras, fomentar la empatía y conocer de una forma diferente y mucho más cercana la cultura de un país, todo acompañado de la práctica de actividad física. En Europa hay más de 271 caminos de peregrinación, algunos ligados a las religiones y otros a motivos o hechos históricos, pero muchas personas no se atrevían a disfrutar de los diferentes caminos de peregrinaje europeos por el temor al “qué pasará si...”. Por ello, este grupo de jóvenes de nuestra entidad decidió reunir sus experiencias y desarrollar un intercambio en el que se hablara de estos caminos, de cómo romper barreras y fomentar la empatía mediante la práctica de actividad física y el senderismo. Las necesidades que los jóvenes buscaban cubrir con el desarrollo de este intercambio fueron: - Promover la Unidad Europea: A través de la participación en este intercambio, los jóvenes de los países socios tuvieron la oportunidad de interactuar y colaborar estrechamente con personas de diferentes países y culturas europeas. El proyecto fomentó un sentido de pertenencia a una comunidad europea más amplia, donde la diversidad cultural era un activo valioso. - Inspirar un cambio positivo: A través de la exploración de senderos y la inmersión en diversas culturas, los jóvenes participantes fueron testigos de la diversidad y la riqueza de Europa. Se esperaba que esta experiencia inspirara un cambio positivo en su perspectiva, fomentando una mayor empatía y comprensión hacia las diferentes realidades y desafíos que enfrentan las comunidades europeas. Los participantes fueron alentados a utilizar sus nuevas perspectivas y habilidades para abogar por el cambio positivo en sus comunidades locales y a nivel internacional, promoviendo la solidaridad y la cooperación. - Fomentar un estilo de vida activo y saludable: El proyecto promovió la actividad física y el senderismo como una forma de conectar a los jóvenes con la naturaleza y promover un estilo de vida activo y saludable. Los participantes experimentaron los beneficios físicos y mentales de la actividad al aire libre, lo que podría llevar a un mayor interés en mantener un estilo de vida activo en sus vidas diarias. - Crear conexiones duraderas: A lo largo del proyecto, los participantes establecieron relaciones sólidas con sus compañeros de otros países y con las organizaciones asociadas. Estas conexiones no solo fueron beneficiosas para el proyecto actual, sino que también sentaron las bases para futuras colaboraciones, intercambios y proyectos entre las organizaciones socias. Objetivos Generales: 1- Fomentar la comprensión mutua y la empatía entre los jóvenes participantes de los países socios para fortalecer la cohesión social y la unidad europea. 2- Proporcionar a los jóvenes participantes la oportunidad de aprender sobre la cultura, la historia y la sociedad de los países socios a través de experiencias directas, promoviendo un aprendizaje profundo y significativo. 3- Incentivar la actividad física y el senderismo entre los jóvenes participantes como medio para fomentar la salud y el bienestar, al tiempo que fortalecía sus habilidades de trabajo en equipo y resolución de problemas. Objetivos Específicos: 1- Mejorar las habilidades de comunicación intercultural: Los jóvenes participantes desarrollaron habilidades efectivas de comunicación intercultural al interactuar con sus pares de otros países y colaborar en proyectos comunes, lo que les permitió comunicarse de manera más efectiva en contextos interculturales. 2- Determinar una identidad europea: El proyecto fomentó la reflexión y la discusión entre los jóvenes participantes sobre lo que significaba ser ciudadano europeo y cómo podían contribuir al desarrollo de una identidad europea común basada en la diversidad cultural y la solidaridad. 3- Fomentar la cooperación transnacional: Incentivar la participación activa de los jóvenes en actividades y proyectos colaborativos que trascendieran las fronteras nacionales. Esto permitió a los participantes adquirir experiencia práctica en la colaboración internacional y desarrollar un sentido de responsabilidad y compromiso hacia la comunidad global.