Después y a raíz de la evolución de los últimos 3 proyectos en los cuales abordamos el tema de la prOvención como herramienta de la educación para la paz; las emociones como motor de la transformación individual hacia la colectiva; y la justicia social mediante el juego y la exploración emocional, quisimos progresar a una idea que envuelve todos estos conceptos claves transversalmente con 2 ingredientes añadidos muy importantes para Otra Escuela, para este proyecto e identificamos que también para este momento crítico social: el poder positivo o vital (VeneKlasen & Miller: 'poderes adentro, para y entre') y los cuidados relacionales: el concepto integral de las intervenciones de Otra Escuela en nuestro trabajo con jóvenes. Cuidados relacionales: OE representa el concepto que da nombre a este proyecto mediante una flor de cuatro pétalos. Para toda siembra es preciso un terreno y unas condiciones que posibiliten el germinar y que aseguren los ciclos y florecimientos. La palabra cultura viene de cultivo y es por ello que buscamos abonar culturas de los cuidados que permitan transformar las culturas de violencias en el que se enmarcan los diversos trabajos que realizamos como defensoras/es de derechos humanos, territoriales y ambientales. Lo anterior plantea una característica muy particular de esta flor de los cuidados: en la medida en que germina y florece, nutre el terreno en donde despliega sus raíces, fertilizando y posibilitando que nuevas y diversas semillas germinen en sustratos de culturas del cuidado. Nuestro propósito es abonar y propiciar culturas del cuidado desde el Buen Vivir, siempre resaltando el bienestar, la dignidad, la equidad y los cuidados como base de las culturas que buscamos promover. “El Buen Vivir es un proyecto político de vida; es el proceso de satisfacción y bienestar colectivo para potenciar la vida en equilibrio de la madre naturaleza y el cosmos para lograr la armonía. El Buen Vivir es integral, promueve la cosmoconvivencia y la complementariedad, la libertad y derechos de la naturaleza, la libre determinación de las personas y los Pueblos, de las diversas identidades, cuerpos, sexualidades y territorios; es colectivo y promueve el cuidado de la vida y el placer…”. (Confluencia Nuevo B´aqtun, 2014). Cada pétalo representa una dimensión de los cuidados propios y relacionales. En el primero, encontramos el Cuidado de Sí, anclado al reconocimiento de las emociones, las necesidades y los límites desde la sabiduría del propio cuerpo. Posteriormente abordamos el Cuidado de la Otra, centrado en las relaciones como parte constitutiva del cuidado desde la comprensión de humanizar las relaciones, tejer vínculos y el construir hacia propósitos comunes en conjunto. El tercer pétalo trata el Cuidado Colectivo, en él exploramos el cuidado como un eje fundamental de los grupos, procesos y estructuras en las que participamos o trabajamos y desde las cuales incidimos en transformaciones sociales y territoriales. Por último, en el Cuidado del Territorio apelamos a comprender el territorio desde una perspectiva decolonial y compartimos miradas de diferentes comunidades para entender y reflexionar a partir de los conflictos territoriales, formas de ejercer el cuidado y la defensa de la autonomía, el medioambiente y el Buen Vivir. A través de pedagogías del placer, metodologías socioafectivas y herramientas de la educación para la paz, pretendimos explorar estas ideas del Buen Vivir, el vivir sabroso, la participación gozosa, los poderes vitales, la competencia emocional, los cuidados relacionales y todas las conexiones entre sí además de con la sociedad en la que vivimos, los tiempos que corren, las injusticias y la transformación sociales y la salud holística (física, mental y comunitaria) de la juventud y las profesionales que trabajamos con ella. Nuestros objetivos específicos fueron: - Explorar el concepto y la práctica del cuidado relacional, las conexiones entre el cuidado de sí, del otro, del colectivo y de la tierra; - Reflexionar sobre las dinámicas y expresiones de poder en la sociedad, y los poderes que afirman la vida como respuesta a los sistemas opresores; - Desarrollar la competencia emocional para la transformación personal y social; - Compartir y co-crear estrategias para la participación “gozosa" y la justicia social a través del arte y el juego. Buscamos seguir profundizando en nuestras temáticas claves (arte, juego, cuidados, justicia social), sumando nuevos partners y nuevas prácticas que no figuraron en los proyectos anteriores (ecología de la voz; aumentar el provecho de ubicarnos en plena naturaleza; ampliar los conocimientos en torno a los poderes vitales y su relación con los cuidados relacionales) además con unas mejoras en prácticas que sí se estipularon hasta ahora como mejores prácticas pero que siempre se benefician de evaluar y valorar cambios (como la creación-construcción colaborativa y participativa de "juegos en acción" para el cambio social).