El proyecto se inició en respuesta a las crecientes preocupaciones en Europa y en el mundo, especialmente en relación con el aumento de la radicalización, el racismo y las violaciones de los derechos humanos. Al reconocer la necesidad de abordar estos problemas, el proyecto tuvo como objetivo generar un impacto positivo en la sociedad, centrándose en la educación de los jóvenes. Buscó transmitir mensajes significativos y relevantes sobre estos temas críticos de una manera atractiva y efectiva. A través de discusiones y reflexiones, el equipo del proyecto identificó que los enfoques educativos tradicionales a menudo eran ineficaces para captar el interés de los jóvenes. Los métodos convencionales no lograban involucrarlos completamente, lo que dificultaba la transmisión de valores y conocimientos fundamentales. Por ello, el proyecto se propuso desarrollar estrategias educativas innovadoras e interactivas que hicieran el aprendizaje más interesante y entretenido para las nuevas generaciones. Además, el proyecto reconoció los desafíos que enfrentaban los trabajadores juveniles, los líderes juveniles y los trabajadores de ONG en el ámbito de la Educación en Derechos Humanos (HRE de sus siglas en ingés, Human Rights Education). Muchos de ellos carecían de herramientas modernas e ideas novedosas para educar de manera efectiva a los jóvenes sobre estos temas. Como resultado, el proyecto buscó dotar a estos profesionales de nuevas metodologías, recursos creativos y estrategias prácticas para mejorar sus esfuerzos educativos. Al abordar estas carencias, el proyecto aspiró a fomentar una generación más informada, de mente abierta y socialmente responsable, capaz de reflexionar críticamente sobre temas relacionados con los derechos humanos, la diversidad y la inclusión.